Blog de psicología y reflexiones para mujeres inquietas. Consejos y reflexiones para padres de adolescentes

jueves, 28 de julio de 2016

¿COMO ANIMO A MI HIJO ADOLESCENTE?

MEJORA-RELACIONES-ADOLESCENTES-ANIMAR



¿Habéis intentado dar ánimos algunas vez a vuestros hijos adolescentes? ¿Qué tal ha sido la experiencia? Algunas veces un éxito y os habréis sentido genial al ayudarlos. Pero otras veces ha acabado en una tragedia, con adolescente encerrándose en su cuarto (ese lugar donde tú ya no puedes entrar sin pedir cita tres meses antes ^-^), recordándote por enésima, no por centésima vez que no entiendes nada. ¿Os suena la situación? Seguro que a más de uno si. Vamos a hablar sobre como manejar esta situación, dar algunos consejos para que la primera situación se repita más veces que la segunda. 

Los primero vamos a ver que significa animar y que expresiones verbales lo consiguen. Animar es dar valor, permitiendo que el otro crezca. Alfred Adler sentía que ese era el propósito de la psicoterapia, permitir que el individuo alcance el valor necesario para enfrentar con eficacia las tareas de la vida.


definición-animar-psicologia



Nunca debes confundir animar con elogiar.  Aunque ambas cosas se centran en lo positivo de la situación, animar es valiosos, elogiar puede ser perjudicial. ¿Cuál es la diferencia? ¿Por qué uno es valioso y el otro puede ser perjudicial?. Al elogiar se tiende a centrarse más en el producto que en la persona y sus recursos. Cuando se elogia se tiende a valorar la producción, los hechos y lo que esta fuera. En cambio cuando se anima se valora a la persona, al creador y lo que esta dentro. 

El elogio tiende a establecer estándares poco realistas. Todo debe ser grande o bueno. En cambio cuando se anima se reconoce el esfuerzo, la mejora, se pone menos énfasis en el producto final. Pongamos un ejemplo para ver más claramente la diferencia.

Situación: tu hijo ha pintado un cuadro, tú lo elogias diciéndole "que bonito cuadro". Eso no tiene nada de negativo estarás pensando, pero al hacerlo has alabado el producto, lo cual no es negativo, pero es más pobre que si lo animas reconociendole su sentido del color, una cualidad suya que le permite llevar a cabo sus pinturas, "tienes un excelente sentido del color que se plasma en tus cuadros".  Pongamos otros ejemplo, han venido unos amigos de visita y tu hijo ha tenido un comportamiento ejemplar, vamos que ni un experto en protocolo. Tú lo elogias "eres un buen chico", si su comportamiento no hubiera sido ese, ¿hubiera sido un mal chico?, además perdonar pero conforme escribo eso la imagen que se me viene a la cabeza es cuando se le dice a un perro mientras se le acaricia "buen chico" y por mucho que ame a los animales no me parece lo mismo.  "Me gusta lo considerado que has sido con mis amigos", al animarlo, al valorar su actitud, su esfuerzo es posible que busque otras formas de ser considerado. Le estas diciendo que esa característica suya te gusta y lo animas a que la desarrolle. Otro problema del elogio es que su abuso puede vaciarlo de significado, si cada vez que pinta un cuadro es un "que bonito" al final suena a falso a hueco, por reiterativo. No le aporta nada.

Pongamos otro ejemplo. Tu hijo trae todo sobresaliente. Tú lo elogias diciéndole: que notas tan buenas si sigues así llegarás muy alto. ¿Qué ocurre que si solo tiene notables no llegará muy alto?. En cambio si lo animas reconociendole su esfuerzo y perseveración diciéndole "eres muy disciplinado y trabajador. Debes estar muy contento que te reconozcan tu trabajo de esta manera. Vamos a celebrar no solo tus notas también vamos a celebrar lo trabajador y perseverante que eres". Le animas a seguir siendo trabajador y perseverante y esas cualidades le permitirán llegar muy lejos en sus metas vitales. ¿Vosotros que preferís que os elogien o que os animen?. A todos un buen elogio nos gusta, pero que nos animen y nos reconozcan como persona mucho más. ¿Verdad?

Para muchas personas es muy difícil animar a otras. Le es necesario practicar y esforzarse para conseguirlo. Pero con la practica y el esfuerzo se puede conseguir. En nuestra sociedad hay muchos factores que nos hace más fácil  desanimar que animar. Veamos algunos.

La tradición autocrática. Se tiende a dominar a los hijos haciendo por ello lo que deberían estar haciendo por ello solos, les exigimos obediencia y rendimiento en vez de intentar conseguir cooperación. Los inmovilizamos e infantilizamos, su autoestima queda dañada.

También y especialmente con los adolescentes nos dejamos enredar por las luchas de poder. Nuestras reacciones van dirigidas a desquitarnos, herir y mantener la situación de dominio. Pero dominar es una forma peligrosa de poder. Sobretodo con los adolescentes, el sentimiento de impotencia genera desprecio y rebeldía. Los más dañados jamas recuperan el valor necesario para llevar una vida plena y productiva.

La tendencia en buscar los fallos, en vez de buscar los puntos fuertes, es un hábito pesimista. Un hábito, que como tal es aprendido y que una vez adquirido afectara a todos los ámbitos de la vida. Profesionales y personales.

El aprender a animar es camino difícil que necesita de muchísima confianza, perseverancia, muchas práctica y ganas de aprender y de cambiar. Pero si estas decidido no esperes conseguirlo de la noche a la mañana, ni esperes no equivocarte. Aquí tienes una serie de sugerencias que te van ayudar. Tomate tu tiempo, construye lento pero bien. Recuerda a veces le reflexión es necesaria.


  • La primera sugerencia es concentrarse en los puntos y recursos fuertes

¿Quieres saber lo difícil que esto? Te propongo un ejercicio, coge un folio en blanco y apunto tus puntos fuertes en el espacio de dos minutos. ¿Los has hecho?, ¿te ha costado?, ¿cuantos has apuntado, uno, cuatro....?.  ¿Hago una conjetura? sospecho que has apuntado tres o cuatro y que te ha costado pensarlos.  Sí en este periodo de tiempo has sido capaz de escribir una docena, eres una persona excepcional, con una buena autoestima, una persona que tienda a ver lo positivo antes que lo negativo y que ya seas una persona capaz de estimular y dar ánimos. 

Los que habéis apuntado tres o cuatro, si cogemos otro folio y en el mismo periodo de tiempo os pido que apuntéis vuestras debilidades ¿cuantas creéis que apuntareis?.  ¿Diez?. ¿Doce?. 

Intentad haced el ejercicio pensando en vuestro hijos adolescente. El buscar sus puntos y recursos fuertes, claro. Al hacerlo ten en cuenta la "doble norma" que hay en nuestro vocabulario. ¿Qué quiero decir con esto? Os pongo un ejemplo si yo postergo un trabajo de casa es porque estoy muy cansado, pero si lo posterga otro es porque es un gandul. 

Si yo me tomo mi tiempo es para reflexionar y hacer balance de mi vida. Si lo hace tu hijo adolescentes  es que esta en las nubes. 

Supongo que el concepto esta claro. Pensad cuantas veces habéis aplicado esta "doble norma" y cuantas veces os la han aplicado. ¿Habéis captado la idea?.

¿Damos un paso más?. Ahora nos vamos a plantear ¿cuántos de los puntos débiles que tiene vuestro hijo son diamantes sin pulir?. Pongamos unos ejemplos para tenerlo más claro. 

                                                Punto débil                             Punto fuerte

                                     Es tímido e introvertido              Es reservado, prudente y discreto  

                                            Es obstinado                        Es fuerte y directo, tiene sus principios

                                       Muestra falta de tacto               Es sincero y directo




Utiliza esa lista para decirle a tu hijo cuales son sus puntos fuertes. Aprovecha esos momentos ideales, de tranquilidad para comentárselos. Tal vez necesites ensayar un poco antes de hacerlo. 

  • Segunda sugerencia: concentrarse en los esfuerzos y contribuciones.

Si encontrar puntos fuertes es difícil, concentrarse en encontrarlos en los esfuerzos y contribuciones es todavía es más complicado, porque sentimos que para que mejoren nuestro deber es señalar los defectos. Y que este método tengo pocos resultados no nos desanima a seguir usándolo. 

Pongamos un ejemplo. Tu hijo/a decide un sábado por la mañana ordenar y limpiar su habitación sin que tengas que recordarselo. Después de toda la mañana en ello cuando te muestra orgulloso su trabajo, ves que ha hecho la cama y recogido un solo rincón. Respuesta uno: "después de toda la mañana solo has recogido ese rincón y hecho la cama". Respuesta dos: "la cama esta muy bien hecha y el rincón te ha quedado muy bonito". ¿Qué respuesta crees que tiene más probabilidad que se repita ese pequeño milagro, la primera o la segunda?

Ojo ten cuidado con el uso del pero, si en la respuestas dos le añades un pero, "pero el resto de habitación sigue igual de desordenada" anularas lo positivo del mensaje anterior. Sólo recordara que es lo que no ha hecho. 

Ahora os estaréis preguntando si no le digo lo que está mal, ¿como va aprender?. Un adolescente al que se le reconoce lo que esta bien hecho os puede sorprender aprendiendo a corregir los errores por si mismo. El sábado siguiente habrá más de un rincón recogido. 

¿Vamos a darle la vuelta a la tortilla? Pongamos que después de un largo día de trabajo llegas a casa y decides preparar una cena especial. Preparas la cena con todo el cariño y te queda genial, decides poner la mesa con un poquito más de esmero. Empezáis a cenar y tu hijo comenta "¿pescado?, pues vaya una cena". Respiras hondo y decides ignorar sus palabras, después de todo a él solo aprecia los bocadillos. Tu pareja te comenta "¿no te has fijado que el mantel tiene una manchita?". ¿Como te sentirías? Y si el comentario de tu hijo hubiera sido "mamá sabes que el pescado no es lo mio pero te ha quedado muy bien" y tu pareja añadiera "si la verdad es que esta muy sabroso y la mesa muy bonita". Que respuestas te animaran a repetir el preparar una cena especial a pesar del cansancio. ¿Las primeras o las segundas? Sospecho que las primeras. ¿He acertado? ^-^

Hasta aquí el post de hoy. Espero como siempre que os sea útil. Y que me contéis que tal os va. Y si te gusta lo que lees, comparte en tus redes sociales, me ayudareis a crecer. 



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1 comentarios:

  1. Te lo he dicho otras veces, pero vuelvo a hacerlo: admiro la "puntería" que tienes para dar en el clavo en todas las situaciones que expones para explicar qué hacer y qué no, me siento muy identificada con los momentos de enfrentamiento, con los de impotencia, con los de desánimo... Cuando has puesto la lista de ejemplos de puntos débiles y fuertes he pensado que le habías preguntado directamente a mi hijo, porque hubiese sido tal cual... Espero poder indentificarme también, poco a poco, con las situaciones en que se superan todos esos obstáculos para mejorar la relación con mis hijos, aunque sea un proceso lento, como dices... Magnífico post, Mariló. Un beso y feliz verano!

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